martes 2 junio, 2026

Con Antonio Ríos y artistas locales, la peña de la Biblioteca Popular Escritores Argentinos busca recaudar fondos para la edición del libro “Mate y Mojitos”

Este sábado la Biblioteca Popular Escritores Argentinos será anfitrion de una peña que promete música, encuentro y, sobre todo, un propósito claro. El encuentro no solo convoca a los vecinos para pasar un rato agradable, sino que apunta a recaudar fondos para un proyecto editorial que lleva tiempo gestándose entre Argentina y Cuba. Se trata del libro antología “Mate y Mojitos”, una obra colectiva que hoy existe en versión digital y que sus impulsores sueñan con ver impresa.

La cita será en el Teatro Cosmopolita, ubicado en pasaje Adrogué 183, Llavallol, y contará con un cierre de lujo a cargo de Antonio Ríos, además de una larga lista de artistas y presentaciones a lo largo de toda la jornada.

El origen de este trabajo tiene sabor a viaje y a conexión inesperada. Liliana Sandoval, escritora independiente de Almirante Brown, viajó a Cuba y allí entró en contacto con Carlos Chacón Zaldivar, poeta y escritor de amplia trayectoria en la isla. Chacón coordina el taller literario Pablo Neruda, dependiente de la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos. Del diálogo entre ambos surgió la idea de tejer un puente creativo entre los dos países, con una institución argentina como ancla.

Sandoval propuso el proyecto en la Biblioteca, donde ya participa del espacio conocido como Mate Literario. La respuesta no se hizo esperar: la institución abrió la convocatoria a todos los interesados, y la mayoría de los que se sumaron eran justamente los habituales de esas tertulias con termo y yerba. Así, a base de mails, videos grabados a contrarreloj y relatos que cruzaban el Atlántico, la antología empezó a tomar forma. Entre idas y vueltas definieron el nombre, diseñaron la portada y lograron una primera edición digital.

Pero el camino no fue sencillo. Las dificultades técnicas en Cuba complicaron cada paso. Muchas veces no había internet, otras faltaba luz. La única manera de comunicarse era mediante correo electrónico o mensajes de WhatsApp cuando la señal lo permitía. Cada intercambio demandaba paciencia y creatividad. Después vino el trabajo de corrección y ordenamiento de los textos, una tarea que demandó varios días de dedicación compartida entre Liliana y el equipo de la Biblioteca. Ahora el objetivo es dar el salto al papel. La peña de este sábado se presenta como la oportunidad para recaudar lo necesario y concretar esa edición física que tanto costó imaginar desde la distancia. Los organizadores saben que lo que parece un sueño de escritores en realidad se construye con sudor, lágrimas y muchas ganas de compartir.

ACTUALIDAD

― Ad ―